Frente, peinados y talento

frenteNo se sabe concretamente de dónde y de quién partió la idea de investigar, o de llegar a conclusiones sobre si la frente ancha o estrecha pueden ser demostrativas de inteligencia u oligofrenia; pero sí que esta particularidad ha influido en la opinión del pueblo hasta haberse llegado a incorporar a ese inmenso diccionario que es el refranero.

Una frente ancha es sugeridora de ideas amplias y le da un aire intelectual al individuo que la posee, y, por el contrario, un frontal estrecho refleja ideas obtusas y cortas, y si no, ahí está la expresión popular, «es hombre de frente despejada», cuando se refieren a un tipo que denota singular viveza, o, por el contrario, «no tiene dos dedos de frente» cuando queremos señalar a una persona que consideramos corta de talento.

Todo esto me ha llevado a considerar qué simbolismo puede representar la frente en cuanto a lo expuesto para que influya en el inconsciente colectivo, hasta crear exposiciones que han quedado como hábito en el lenguaje de la gente en el momento de definir la inteligencia de cada persona. En ninguno de los tratados de fisonomía se pone de manera manifiesta y rotunda la posible relación que puede existir entre una frente despejada y una inteligencia brillante o, en contra, entre una frente estrecha y la oligofrenia. Pero lo cierto es que todo individuo de frente muy estrecha y abundante cabellera, que se desplace el nacimiento de la misma hacia la parte central de la frente, se identifica inconscientemente con la creencia popular «de frente, ideas obtusas», y sintiéndose por ello insatisfecho del aspecto de su rostro, intenta compensarlo y disimularlo con la única parte de su anatomía que le es dado modelar o cambiar con un simple trazo de peine; el cabello.

Contra el sujeto que reacciona de la manera expuesta, podríamos citar como ejemplo el caso de los protestatarios de la sociedad actual que pululan por todo el mundo y que tienen gran predisposición a quererse tapar la frente con el cabello, queriendo demostrar un afán de réplica y una tendencia a querer regresar alprimitivismo y como desafío a deficiencias que encuentran en la civilización actual, lo que demuestra que ambas actitudes guardan relación con la creencia popular. Existe el caso de los que tienen una frente exageradamente despejada, voluminosa y abultada; también estos individuos se sienten descontentos de esta característica que presenta su faz, ya que en estos casos el aspecto que ofrece el frontal dentro del conjunto de rasgos de la fisonomía, no responde al aire intelectual y de pensador que concede una frente despejada y con una bella curvatura. Sobre estas apreciaciones, pronto se nota que influye mucho el orgullo de cada raza y sus maneras de autocompletarse.

Aunque sólo fuere por el peso de los prejuicios sociales y las rutinas en las costumbres, la frente juega un papel importante en el conjunto de las líneas y espacios que forman la cara humana en el momento de escoger un peinado. Sin ser ella el máximo punto de referencia de la expresividad del rostro, influye sin embargo, considerablemente, en la armonía del conjunto de las facciones, por ser la línea divisoria entre la cara y la cabeza, y además, ser la zona en donde se unen los rasgos que partiendo del centro del mentón forman la silueta de la faz humana. Cuántas veces un rostro de configuración perfecta no termina de armonizar porque al llegar a la zona frontal se encuentra con un espacio de medidas desproporcionadas en relación a la distancia que existe entre la línea de las cejas y el mentón. Otro de los casos muy frecuentes también son los frontales que a partir del nacimiento del cabello empiezan a abultarse prominentemente hacia afuera llegando incluso en alguno de los casos a poder trazarse una vertical desde el punto más saliente del frontal a la punta de la nariz.

También son muy frecuentes las frentes sumamente estrechas, quedando un espacio mínimo entre las cejas y el inicio de la cabellera, y si éstas son muy pobladas y espesas, aún se acentúa más la sensación de estrechez del frontal. Existen infinidad de variantes, tantas como nosotros, pero las tres expuestas más arriba suelen ser las más singularizadas entre todas, y las que más desagrado de sí mismo producen al individuo que se encuentra afectado por alguna ellas.Las tres son susceptibles de disimularse a través de saber escoger en cada caso el peinado adecuado. En el primero se dejarán crecer las patillas hasta el lóbulo de la oreja para que dé la sensación de que la zona de la cabeza se desplaza hacia la cara ya que cuanto más se acortan las patillas más se produce el efecto a la inversa, es decir, la zona del rostro parece que invade la de la cabeza quedando desequilibrado el volumen de aquél con el de ésta; acto seguido se trazarán unos mechones de cabellos que partiendo de un extremo del frontal se desplacen hacia el otro lado de la frente desprendiéndose y cayendo con gracia y naturalidad en el centro de la misma. La principal característica de este peinado es que además de disimular la irregularidad que presenta, le da a la faz un aire muy deportivo y a la vez juvenil. En el segundo, puede disimularse peinando todo el cabello hacia adelante con graciosos mechones, volcados alrededor de toda la frente, huecos y muy naturales, en un agradable desorden, cobrando el rostro un cierto aire romántico que disimulará completamente la prominencia frontal.

Y en el último, es obligado crear una raya ya que la misma siempre aporta al rostro un aire juvenil muy conveniente en el problema que nos ocupa, porque generalmente los rostros con una frente muy estrecha, abundante cabellera y unas cejas bastante pobladas acostumbran a ofrecer casi siempre un aspecto duro y en la mayoría de las veces dan más años de los que en realidad se tienen, a la vez que la raya, en estos casos, da la sensación de prolongar la cara hacia la cabeza al crear una abertura en la misma, dejando un campo blanco al descubrir el cuero cabelludo. Una vez trazada la raya se peinará el cabello hacia atrás pero con una ligera inclinación hacia un lado teniendo en cuenta el ahuecarlo considerablemente para que dé la sensación de una frente despejada.

Si alguien creyese que peco por demasiado primoroso y detallista en la manera de conseguir recursos, de los que el hombre se vale para equilibrar con el cabello las características de su frente, que se autoobserve con la ayuda del espejo en el momento de peinarse y verá que, mientras pone un relativo interés en la manera de modelar la parte del cabello que corresponde a la zona posterior de la cabeza, es de un mimo considerable y pone una atención infinita, aunque sea de modo inconsciente, enla forma de peinar los cabellos que circundan su frente. Algunos, en este ornato, son tan meticulosos que dan la sensación de ponerle marco a su talento.

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